Asesoramiento bancario para que no te tomen el pelo

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Asesoramiento bancario previo

Un buen asesoramiento bancario antes de contratar con el banco es muy importante para defender a priori tus intereses.

Un préstamo hipotecario o personal, una tarjeta de crédito, un seguro de amortización, contratar un SWAP, un fondo de pensiones, invertir en fondos de inversión, depósitos a plazo fijo, son operaciones que comprometen tu dinero presente y futuro.

Y que muchas veces llevan aparejados riesgos que desconocemos.

Otro ejemplo de mala práctica bancaria es el de las cláusulas suelo, o el de los préstamos I.R.P.H., o el de las tarjetas revolving.

Prácticas todas ellas que perjudican a los clientes bancarios en beneficio exclusivo del Banco.

En ocasiones, para compras de mucha menor importancia, pedimos consejo y asesoramiento a expertos, familiares y amigos.

Sin embargo, no damos importancia a estampar nuestra firma en un contrato por el que vamos a desprendernos de gran parte de nuestros ingresos durante muchos años.

¿Merece o no merece la pena gastarse algo de dinero en un asesor personal?

Nosotros creemos que sí. Por muy bonito que te lo pinte el banco, este defiende sus intereses, que son contrapuestos a los tuyos.

Por eso, una consultoría jurídica de un letrado experto te puede ahorrar muchas sorpresas desagradables y mucho dinero.

Entender el contrato que te presenta tu Banco

En especial en los contratos bancarios, su redacción farragosa, en letra muy pequeña y apretada, supone un elemento disuasorio para que el cliente ni siquiera haga por leerlos.

A esto se añaden las prisas con las que nos apremia el director o apoderado de turno para que firmemos múltiples copias que ni siquiera sabemos para qué son.

Ni miramos ni desconfiamos porque encima estamos agradecidos de que tal entidad nos esté concediendo los dineros para disfrutar de nuestra nueva casa, de un coche, o incluso un viaje de placer.

Hemos tenido que presentar tantos justificantes, que nos da la sensación de que nos están haciendo un favor.

Y parece que estamos ansiosos por firmar y salir corriendo de allí antes de que el banco se arrepienta.

Pero la prisa, en estos casos, es una mala consejera.

Veamos el porqué de la cuestión:

El contrato lo prepara el Banco

En primer lugar, el contrato que firmas ha sido preparado por el Banco. 

No por el director ni por el cajero, sino mediante modelos preparados por sus servicios jurídicos. 

Es lo que se llama un contrato predispuesto por el banco.

Estos están  compuestos por abogados expertos en derecho civil, mercantil, bancario, de la contratación, de consumo, de derecho procesal, inmobiliario, notarial, registral y fiscal.

Con ellos colaboran sus servicios económicos, compuestos por economistas, analistas de riesgos y de datos, analistas de capital, y expertos en inversión, banca comercial, industrial y minorista, etc.

El cliente tiene pocas o ninguna posibilidad de negociar individualmente una o todas las cláusulas. 

Firmará lo que se llama un «contrato de adhesión», redactado por el predisponente, o sea, el Banco, de acuerdo a sus intereses, que, obviamente, no son los tuyos.

Ni que decir tiene que la redacción del contrato obedece exclusivamente a los intereses del banco. 

Las cláusulas, al igual que en los contratos de seguros, suelen ser ambiguas, redactadas oscuramente, con palabras y expresiones polivalentes que valen lo mismo para un roto que para un descosido.

Llenas de tecnicismos, e incluso de fórmulas matemáticas para el cálculo de los intereses, la T.A.E, etc., no es infrecuente que una cláusula o condición diga una cosa y cuatro o cinco líneas más abajo la contraria. 

De esa forma, tienen argumentos para tener siempre razón.

La ambigüedad en los contratos bancarios

Por ejemplo, en las escrituras de préstamos hipotecarios con cláusula suelo, suele decirse:

…/..  Se establece que el tipo de interés aplicable es el de euribor más un punto.

y poco más abajo se dice:

…/.. el tipo de interés de este contrato no podrá ser menor al 3%, ni superior al 20%.

¿Cual es la cláusula que se aplica, si una dice una cosa y otra dice otra? 

Muy sencillo: la que más interese al banco. Si el euribor está alto, se aplica el euribor más un punto. Si está bajo, se cobra, como mínimo, el 3%. 

Pero, ¿no hemos quedado en que el tipo de interés era de euribor más un punto?

Las leyes y reglamentaciones de protección de los consumidores se interpretan de una forma peculiar.

 Se recalcan los preceptos que refuerzan su posición, y se obvian los que refuerzan la tuya. 

Cuando haya un litigio, aportarán toda una batería de jurisprudencia favorable a sus intereses… olvidando que hay mucha más que les es desfavorable. 

Por eso, necesitas un buen asesoramiento bancario.

La intervención del cliente en el contrato bancario

En el mejor de los casos, habrás «apretado» un poco para que te rebajen el tipo de interés, si es que tienes «fuerza», o sea, que seas un buen cliente del banco y tengas otros productos contratados.

El Banco habrá «aceptado» rebajarte unas décimas e incluso algún punto en atención a lo «buen cliente» que eres.

Eso sí, a cambio, tendrás que contratar un seguro que garantice la devolución del préstamo, seguramente con unas condiciones tan exclusivas que «salvo que  fallezcas en un tumulto en el metro de Tokio a las 7 de la mañana de un domingo que además caiga en viernes santo» no te cubrirá nada.

Si no es un seguro de vida, será una póliza sanitaria, o tener un dinero ingresado «a plazo fijo» que no se puede tocar mientras dure el préstamo.

Por eso es muy importante contar con una asesoría legal hecha por un experto jurídico bancario acostumbrado al asesoramiento ante bancos y entidades financieras.

Consejos para negociar con tu banco

Nosotros, como abogados, nos dedicamos a asesorar a las personas en múltiples áreas de su vida cotidiana.

El contacto con mil y un problemas que nos plantean nuestros clientes, la casuística tan diversa que llegamos a conocer y a estudiar nos da una visión global sobre «lo que pasa» muy superior a las de otros profesionales centrados en aspectos mucho más concretos.

Por eso, estamos en condiciones de poder aconsejarte que siempre que puedas apliques unas reglas, que al fin y al cabo, no son más que de sentido común:

No tengas prisa cuando negocies algo con el banco

No tengas prisa nunca.

Si vas a pedir un préstamo, sobre todo cuando hablamos de un préstamo con garantía hipotecaria que vas a estar pagando durante gran parte de tu vida, no te limites a contratar el primero que te ofrezcan.

Aunque sea de tu entidad de toda la vida, y aunque seas amigo del director o de los empleados desde hace mucho.

Visita distintas entidades, tantas como puedas, y pídeles información POR ESCRITO de que condiciones te ofrecen.

Ten mucho cuidado con lo que te ofrecen

Desconfía siempre de las gangas.  Los bancos, como todas las empresas, están para ganar dinero, y eso no se les puede reprochar. 

Si hay mucha diferencia a la baja con respecto a los demás, cuidado.  

A veces, «lo que no se va en lágrimas, se va en suspiros». 

Otro célebre refrán dice que «lo barato sale caro». 

Si la oferta es muy tentadora, por baja en cuanto a tipos o buena en cuanto al resto de las condiciones, estúdiala bien. 

Las ofertas tan bajas casi siempre tienen trampa, en forma de condiciones que al final igualan o superan el coste de otras superiores.

El tipo de interés no es todo en la vida: hay más cosas

No te guíes solo por el tipo de interés. 

Atiende al total de las condiciones. 

Huye siempre de figuras como «hipotecas multidivisas», contratación de seguros de interés o Swaps, índices de referencia extraños, etc.,.

Lo usual es que ahora los bancos ofrezcan tipos de interés variables referenciados al Euríbor. 

Pero también pueden ofrecerte tipos fijos para toda la vida del préstamo. 

Tanto unos como otros tienen ventajas e inconvenientes.

¿Cláusulas abusivas? ¡No gracias!

Por supuesto, no admitas cláusulas limitativas de tus derechos

No admitas cláusulas que modifiquen aquellas que recogen los tipos de interés. 

Las cláusulas suelo y techo ya deberían ser parte de la historia. 

Pero cuidado, el Tribunal Supremo declaró que por si mismas no son abusivas. 

Mucho cuidado. Si algún banco te dice que tiene que fijarla para darte el préstamo, sencillamente busca otro banco.

Entérate bien de lo que firmas

Pregunta, pregunta y pregunta. 

Es mejor quedar por pesado con tanto preguntar, que por pardillo por no preguntar nada, y que al final te fastidies.

No des nada por sentado ni nada por sobreentendido. 

Si tienes dudas sobre las marrullerías de los contratos y de los abogados que defienden a los bancos, acude durante unos días a presenciar juicios sobre cláusulas suelo y condiciones generales de la contratación en cualquier juzgado. 

Te sorprenderá cuando veas cómo se las gastan.

…. Y si aún preguntando, te quedan dudas importantes que no te resuelven porque no quieren o porque no saben, pregunta a tu abogado.

¿Cuánto cuesta el asesoramiento bancario?

Nuestros honorarios son muy poco en comparación con lo que puedes ganar. 

En préstamos hipotecarios y personales o en inversiones calculamos un tanto por ciento mínimo de la cuantía del préstamo o del valor de la inversión. 

En otros asuntos, establecemos una cantidad fija según la dificultad y el trabajo a realizar.

No dudes que el asesoramiento será TU MEJOR INVERSIÓN

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